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Profecía maya del 2012 podría capitalizarse para
proteger sitio arqueológico.
Para la cultura mesoamericana el 23 de diciembre de ese año será una fecha más
de la vida cotidiana.
Susana Castillo Lagos
La popularidad y presencia mediática que ha adquirido la fecha 23 de diciembre
de 2012, vinculada por la sociedad contemporánea al fin del mundo pero
proyectada por la cultura maya como un simple cambio de ciclo, podría
capitalizarse para rescatar y proteger lo queda del sitio arqueológico El
Tortuguero, planteó Pedro Jiménez Lara, investigador de la Universidad
Veracruzana (UV).
El especialista tiene a su cargo la dirección científica del Centro Knórosov
Xcaret de Estudios de la Lengua y Epigrafía Maya, que abrió sus puertas en
diciembre de 2010 por convenio entre la UV y la Universidad Estatal de Rusia de
Ciencias Humanas.
Ante la comunidad académica y estudiantil de la Universidad Juárez Autónoma de
Tabasco (UJAT), Jiménez Lara comentó que si bien el grado de destrucción de la
antigua ciudad maya es considerable, es posible frenar su devastación y crear
“muchas cosas en torno a él”.
Expresó que la fecha mencionada se ha explotado a nivel internacional pero ni en
México ni en Tabasco se está haciendo mucho al respecto. En su opinión debería
canalizarse tal interés para el turismo cultural.
Agregó que El Tortuguero está ubicado en el municipio de Macuspana, Tabasco,
alrededor del cual se podría organizar un circuito de exhibición de piezas
arqueológicas, crear un observatorio o un museo de sitio con distintas
actividades vinculadas a la difusión de esta cultura mesoamericana.
“Creo que vale la pena hacerlo porque es el momento idóneo, si no después del 23
de diciembre (de 2012) no va a haber nada, nadie se va a acordar de que el mundo
se acabó”, dijo.
Jiménez Lara comentó que para dicha fecha también se debe contemplar la
protección del sitio arqueológico, pues seguramente llegará gente “a querer
instalarse alrededor del lugar”.
Destacó que en años recientes Tabasco ha sufrido fuertes embates por las
inundaciones, por lo que apropiarse de la así llamada profecía maya serviría
para que el estado destaque “desde la perspectiva turística a nivel
internacional”.
El investigador explicó que hasta ahora no hay conclusiones ni información
contundente de cuál fue el origen y la finalidad de la ciudad maya conocida como
El Tortuguero y que parte de las investigaciones del Centro Knórosov están
enfocadas en ello: “Los trabajos realizados a la fecha (por otros
investigadores) no son malos pero no son concluyentes y nosotros lo que queremos
es eso”.
Cabe destacar que es en este lugar donde se descubrió el “Monumento 6” en el que
está inscrito el número 13.0.0.0, interpretado por algunos como el final de la
era maya y vinculado al supuesto fin de la civilización humana.
La fecha proyectada por la cultura mesoamericana comprende del año 353 de la era
común al 23 de diciembre de 2012, abarcando mil 659 años, agregó Pedro Jiménez.
“¿Por qué proyectaron esta fecha en un periodo tan largo? Ellos fueron buenos
astrónomos y la lectura del universo era importante para el control de sus
cultivos. La fecha, que coincide con el solsticio de invierno, se proyectó con
conocimiento real, pensando en que su civilización seguiría, nunca pensaron que
Mesoamérica sería explotada por la Conquista”, expresó.
Si los antiguos mayas vivieran, concluyó, ese día sería “una fecha más de la
vida cotidiana, porque nada va a ocurrir”.
Cabe destacar que la estela conocida como “Monumento 6” es la escultura maya
–encontrada hasta ahora– que mayor texto tiene. Una parte de ésta se encuentra
en Estados Unidos y la otra, la que tiene la famosa inscripción, está
resguardada en el Museo Regional de Antropología Carlos Pellicer Cámara, en
Tabasco.
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